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28 noviembre, 2017

Cama nueva, ¿Vida nueva?

Apagamos las luces, encendemos las velas y celebramos el cumpleaños de la pequeña de la casa; según nuestras cuentas y lo que nos dice, son dos; según sus manos cuatro o cinco según coordine los dedos, pero dos, imposible.

¡FELICIDADES SARA!

Espera un segundo… que hay algo más que celebrar, ¡Si señor!

Me avisan por el pinganillo que la nueva y flamante cama de Sara está al llegar. Un pequeño paso más para su independencia. Oh Happy Day, Oh Happy Day

El colecho está genial pero llega un momento en el que la metafísica y el movimiento pendular acompañado de patada y puñetazo mientras duermes hacen que uno tenga que poner límites al asunto. Así que, a la espera de la nueva piltra opte por irme varios días al sofá con mi bata manta mientras las mujeres ocupaban mi espacio vital. Qué bien elegí el sofá en su día, por cierto, como te atrapa Morfeo entre sus brazos.

La cama de matrimonio había sido invadida y sacar de allí al enemigo iba a ser complicado. Sabanas preciosísimas, una manta con animalitos, un edredón que pesa poquito, la almohada “anti todo” perfecta para un sueño placentero. ¡Listo! Es el momento, hay que trazar un plan.

Antes de empezar me llaman de una casa de apuestas, me preguntan por la situación, están muy interesados en colgar la apuesta para sus clientes, después de diez minutos hablando me pasan las estadísticas:

Que el primero en estrenar la cama sea Papá se paga a 0,5 euros por euro apostado (el macho Alfa de la casa, no es tan Alfa)

Que la estrene Mamá se paga a 50 euros por euro apostado, no parece probable pero es una apuesta interesante. (No se admite siesta, ni “déjame un ratico mientras la niña lee un cuento”, ni “estoy despierta, solo voy a cerrar los ojos un rato”)

Que la pruebe un desconocido, animal, o ser de otro planeta se paga 500 euros por euro apostado. Ojo que nunca se sabe, aunque no tengamos mascota, siempre se te puede colar algún animalillo.

Que la estrenen nuestros nietos antes que Sara superaba los 10.000 euros, pero que Sara, la dueña legítima de la cama, futura heredera de la habitación completa, rompedora de cadenas, madre de dragoncillos la estrene, se paga a chalet en la moraleja con piscina y coche de lujo por intención de euro apostado. ¡No había ni que apostar!

Así que con toda esta información solo puedo decir una cosa.

¡Hagan sus apuestas por favor!

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